Quién es Paul-Philippe de Hohenzollern, el príncipe rumano buscado por la policía


Figura controvertida, ha estado involucrado en varios casos de corrupción y finalmente es buscado por la policía tras haber sido condenado a 40 meses de prisión.

Paul-Philippe de Hohenzollern, también llamado el príncipe Paul-Philippe de Rumanía, nunca fue reconocido por la Casa Real de Rumanía como sucesor al trono. Su padre, Carol Mircea Lambrino, nació en 1919 de una relación ilegítima del rey Carol II (1930-1940) con Zizi Lambrino y nunca fue reconocido como miembro de la casa real.

En aquellos días, a los miembros de la familia real se les prohibía casarse con personas de menor rango, y las normas dinásticas internacionales tampoco reconocían el parentesco biológico. Por esta razón, la Casa Real de Rumania no reconoció a Paul-Philippe como miembro y el rey Fernando, padre de Carol II, recurrió a la Justicia para prohibir que ese nieto ilegítimo reclamara títulos y derechos sucesorios.

Unos años más tarde, obligado por la razón de Estado, el príncipe Carol abandonó a Zizi Lambrino y a su hijo para casarse con la princesa Helena de Grecia y Dinamarca. En 1921 nació de esta relación quien sería el último rey de Rumania, Miguel I, pero el matrimonio se separó definitivamente tras una tormentosa relación. Después, Carol se casaría con su amante, Elena Lupescu.

Mircea Carol reclamó durante años el reconocimiento como primogénito de la dinastía. En 1955, siete años después del nacimiento de su hijo Paul, un tribunal de Lisboa dictaminó que Mircea Carol era el hijo de Carol II (por lo tanto, el hermano mayor del último rey rumano, Miguel I), pero esta decisión no fue reconocida por los tribunales rumanos durante muchos años.

Carol Mircea murió en enero de 2006 en Londres y jamás fue aceptado como un miembro de la familia real por el rey Miguel I. Después de años de demandas, en enero de 2012, el Tribunal Superior de Rumanía reconoció oficialmente a Paul como heredero del rey Carol II, basándose en el fallo de Lisboa, lo que le permitió reclamar parte de la fortuna de la familia real.

La justicia otorgó a Paul la posibilidad de utilizar el apellido dinástico, “de Hohenzollern”, pero continuó llamándose a sí mismo con el título de príncipe y el pronombre “de Rumania”. Para entonces, Paul y su esposa Lia Trifft teníanun hijo al que bautizaron Carol Ferdinand al Romaniei.

Después de que la Corte Suprema reconoció legalmente a sus descendientes, Paul de Hohenzollern reclamó su derecho a heredar, es decir, miles de hectáreas de bosques, tierras y muchos edificios valiosos en Rumania, que vendió antes de ser reconocido como propietario legítimo y lo que llevaría ser acusado de corrupción. Otra polémica en torno al personaje en cuestión es su participación en las elecciones presidenciales de 2000.