El gran mausoleo del emperador Augusto reabrirá en 2021 tras años de restauración


La reapertura, durante la pandemia de Covid, es definida por la alcaldesa como “un mensaje de esperanza”. Allí están las cenizas de Augusto y sus sucesores Nerón y Tiberio.

El Mausoleo de Augusto en Roma, una de las más imponentes obras arquitectónicas de la romanidad y el más grande sepulcro circular del mundo antiguo será nuevamente accesible al público desde el 1 de marzo de 2021 tras los 14 años que demandó el largo proyecto de recuperación y restauración del monumento funerario.

“Luego de 14 años reabre al mundo este monumento único. Es un momento histórico”, dijo la alcaldesa de la capital italiana, Virginia Raggi. “A pocos días de Navidad hacemos un regalo a los romanos y a los ciudadanos de todo el mundo. Una obra maestra de la antigua Roma, un tesoro de inestimable valor que renace en todo su esplendor. Un objetivo alcanzado gracias a un fructífero trabajo en equipo, sobre todo gracias al apoyo y al acto de mecenazgo de la Fundación TIM”, añadió.

La reapertura, durante la pandemia de Covid, es definida por la alcaldesa como “un mensaje de esperanza”. “Desde el 1 de marzo y hasta el 21 de abril, Navidad de Roma, la visita será gratuita para todos -aseveró Raggi- y por todo 2021 será gratis para todos los romanos. Es un regalo que hago a mis conciudadanos”. Desde el 21 de diciembre estará abierto el sitio de reservas y “podremos organizar las visitas respetando las normas Covid”.

El mausoleo, hoy en ruinas, era ciertamente colosal: alcanzaba una altura de 45 metros y con sus 87 metros de diámetro sigue siendo el sepulcro circular más grande del planeta. Dentro, en su centro, custodia otro edificio cilíndrico en el que se depositaron las cenizas del emperador Augusto y de su “gens”, de su familia. De hecho aún hoy puede verse la lápida de su sobrino Marcelo.

El edificio no es un monumento cualquiera, sino que se trata de la primera tumba dinástica de aquella Roma que en el año 27 a.C dejaba atrás el sistema republicano para ser regida por emperadores. Pero su relevancia no solo es arqueológica sino también política, clave para entender el asentamiento de la dinastía Julio-Claudia.

Augusto accedió al poder al ganar cinco guerras contra quienes se lo disputaban, la última y más decisiva la batalla naval de Accio, frente a las costas helenas, contra Marco Antonio y Cleopatra. Los romanos temían que este famoso militar trasladase la capital a Egipto, embriagado por su bella y legendaria reina, y por eso Augusto, tras su triunfo, una de las primeras cosas que ordenó fue la construcción de este enorme mausoleo.

Y lo hizo en el Campo Marzio, un área de Roma en el que fue cremado su tío Julio César y donde el historiador Tito Livio sitúa el ascenso al cielo del mítico fundador de la urbe, Rómulo, convertido en el dios Quirino. El Mausoleo de Augusto, ubicado en el centro de Roma, y en las cercanías del río Tíber, fue construido en el 28 a.C. y se convirtió en el último lugar de descanso del emperador epónimo, así como de sus sucesores Nerón y Tiberio.