El antiguo palacio imperial de Berlín vuelve a la vida tras una agitada historia


El Palacio Hohenzollern quedó en ruinas después de la II Guerra Mundial. Las autoridades de la RDA hicieron volar las ruinas en 1950 y allí construyeron el Palacio de la República.

El castillo de Berlín, símbolo de poder antes de ser destruido, reabrió esta semana con un nuevo semblante tras años de debates sobre la reconstrucción del palacio de los reyes de Prusia, que aún hoy es objeto de una polémica sobre el colonialismo. Con sus imponentes fachadas coronadas por una cúpula barroca, el complejo se halla en el corazón de la capital alemana, cerca de la Isla de los Museos.

Las obras comenzaron en 2013 pero este proyecto, al igual que el aeropuerto internacional BER, estuvo plagado de controversia, retrasos y sobrecostos. La polémica ha estado presente desde el inicio, por la idea de instalar en él un museo con casi 20.000 piezas originarias de África, Asia u Oceanía, procedentes en gran parte de las antiguas colonias.

Hasta la caída del imperio alemán al final de la Primera Guerra Mundial, el edificio fue la residencia principal de los Hohenzollern, los príncipes colonizadores. Las obras costaron unos 677 millones de euros (823 millones de dólares), casi 100 millones más de lo previsto.

Sobresaltos históricos

El castillo ha sufrido todos los sobresaltos de la historia berlinesa, marcada por la Segunda Guerra Mundial y la división entre el Este y el Oeste. Fue destruido parcialmente por los bombardeos aliados y sus vestigios fueron arrasados por el régimen de la RDA comunista, tras la derrota del Tercer Reich.

En su lugar se levantó el “Palacio de la República”, un imponente bloque de vidrios ahumados naranjas que albergaba el Parlamento del régimen y un centro cultural y de ocio. Las tres cuartas partes del “clon” del castillo histórico, diseñado por el arquitecto italiano Franco Stella, están dotadas de las mismas fachadas barrocas que el original, cuyos elementos más antiguos databan del siglo XV pero cuyas partes principales eran de principios del siglo XVIII.

Detrás de las fachadas reconstruidas se extienden unos 40.000 m² de un edificio moderno, también dedicado a la organización de conferencias. La reconstrucción del castillo fue objeto de una controversia en la década de 2000, al conllevar la destrucción del Palacio de la República, por el que sentían apego muchos alemanes del este para quienes simbolizaba parte de su historia e identidad.

Gran parte del espacio del nuevo edificio está ocupado por el Foro Humboldt, que alberga colecciones del Museo Etnológico y del Museo de Arte Asiático de Berlín. Se espera que la mudanza termine antes de finales de 2021.