Historias

El bello Steenie, el cortesano al que un rey de Inglaterra amó como a nadie

Era un joven encantador y sin dinero de la corte de los Estuardo, a quien un contemporáneo describió como “el cuerpo mejor formado de Inglaterra”.

Era un joven encantador y sin dinero de la corte de los Estuardo, a quien un contemporáneo describió como “el cuerpo mejor formado” del reino.

Tras la muerte de la reina Isabel en 1603, el trono de Inglaterra pasó a su sobrino, el rey Jacobo VI de Escocia, hijo de la desgraciada y decapitada reina María Estuardo.

El nuevo monarca era un joven desconocido cuando llegó a Londres. Se sabía que estaba casado con una princesa danesa, la sufriente Ana, hacia la cual Jacobo se mostró paciente y afectuoso. Pero, con el tiempo, se habían distanciado. Cuatro difíciles años tuvo que soportar la reina sin ver llegar ningún síntoma de embarazo en los que sufrió la presión y las críticas de sus detractores.

Cuando la reina Ana murió, en 1606, Jacobo VI ya era rey (Jacobo I) de Inglaterra y reinaba desde Londres, en cuya corte reunía una serie de favoritos masculinos y muy atractivos con lo que, se dice, mantuvo intensos romances. Entre ellos estaba Esmé Stuart, señor de Aubigny, veinte años mayor que Jacobo, y que marcó fuertemente su personalidad. El segundo favorito fue el escocés James Hay, al que creó vizconde de Doncaster, primero, y después, conde de Carlisle. A este le sucedió Robert Carr, otro joven y atractivo escocés, caballerizo de James Hay, que terminó convertido en Conde de Somerset.

Una crónica de la época escribió acerca de la relación del rey con Buckingham y con su predecesor, Robert Carr, lord Somerset: “El amor que el rey le demuestra sólo se explica si está confuso con respecto a su sexo y piensa que son damiselas. Por lo que he visto, Somerset y Buckingham luchan por ver cuál de los dos consigue parecer más femenino, aunque sus aires de p(utas) y sus gestos lascivos exceden los de cualquier mujer que yo haya conocido”.

Pero hubo un hombre que pasó a la historia como el más importante compañero sentimental de Jacobo I. Se trata de George “Steenie” de Villiers, duque de Buckingham (1592-1628), un joven encantador y sin dinero, a quien un contemporáneo describió como “el cuerpo mejor formado de Inglaterra”. El pueblo estaba cada día más disconforme con la conducta del rey mientras los nobles y el Parlamento se preocupaban por su futuro.

Acusado de homosexual, Jacobo I no se amilanó y admitió públicamente: “Pueden estar seguros de que amo al conde de Buckingham más que a cualquier otro… Jesucristo tenía a su Juan, y yo tengo a mi Steenie”. El amor del rey hacia Steenie queda reflejado en las cartas de amor que le escribía: “Amo tu persona, y amo todas tus partes”, decía una de ellas. “Dios te bendiga, mi querido Niño y Esposa, y permita que siga siendo tu Papá y Marido”, le respondía el rey.

El 23 de agosto de 1628, un oficial del ejército asesinó a Villiers apuñalándolo en un muelle del río Támesis. El favorito fue sepultado en la Abadía de Westminster, siendo la primera persona no perteneciente a la familia real en ser enterrada allí, precisamente cerca de la tumba de su amado rey Jacobo. Fue el célebre pintor holandés Peter Paul Rubens (1577-1640) el encargado de inmortalizar a Steenie Villiers, cuya belleza encandiló al propio rey.

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