Por qué el palacio de Guillermo y Kate estaría vinculado con la esclavitud


El comerciante de esclavos Edward Colston asoció a su empresa de tráfico de personas al rey Guillermo III, constructor de la residencia real en el siglo XVII.

Los vínculos de residencias reales históricas de Gran Bretaña con el comercio de esclavos comenzaron a ser investigados recientemente en una revisión dirigida por la historiadora Lucy Worsley, curadora en jefe de la organización benéfica Historic Royal Palaces. Entre los sitios que se pondrán bajo la lupa se encuentra el Palacio de Kensington, la residencia londinense del duque y la duquesa de Cambridge, que anteriormente fue hogar de Meghan Markle, Diana de Gales, la princesa Margarita y otros miembros de la familia de la reina Isabel II.

PALACIO DE KENSINGTON

Worsley, dijo al diario The Times que “todo lo que tenga que ver con la Dinastía Estuardo tendrá un elemento de dinero derivado de la esclavitud en su interior” y recordó que su último monarca, la reina Ana (1686-1717), quien utilizó Kensington como residencia oficial, “es un personaje realmente interesante porque hay una visión de ella que es que unió a la nación y lo hizo exitoso”. “Hay otra opinión, y es que ella la convirtió en la nación de trata de esclavos más exitosa del mundo y que solo se trataba de una unión si eras un tipo blanco acomodado”, acotó Worsley.

GUILLERMO III Y MARÍA II.

Los reyes de la dinastía Estuardo, que llegaron a reinar en Inglaterra tras la muerte de la reina Isabel I en 1603, desempeñaron un papel clave en el comercio de esclavos cuando uno de sus monarcas, Carlos II otorgó un estatuto a la “Royal African Company” (RAC), de la cual su hermano el rey Jacobo II era miembro. La compañía mantendría el monopolio del comercio hasta 1698 y no dejó de comerciar con esclavos sino hasta el año 1731.

El Palacio de Kensington -al igual que el Palacio de Hampton Court- se encuentra entre las propiedades con conexiones con el rey Guillermo III, quien era yerno de Jacobo II y se convirtió copropietario de la empresa, ganando enormes sumas de dinero por enviar esclavos africanos a América. El rey recibió acciones de la empresa del comerciante de esclavos Edward Colston (1636-1721), cuya estatua fue derribada y empujada al puerto de Bristol en junio de este año.

¿Comprado con dinero de la esclavitud?

Edward Colston nació en Bristol, en el seno de una rica familia de comerciantes. Después de ir a la escuela en Londres, se estableció como un exitoso comerciante de textiles y lana. En 1680 se unió a la Royal African Company, que controlaba la trata de esclavos en África occidental, y fue durante su trabajo allí que hizo la mayor parte de su fortuna. Se cree que vendió casi 100.000 esclavos de África Occidental en el Caribe y en las Américas entre 1672 y 1689.

La empresa de Colston mantuvo el monopolio del comercio durante casi 30 años, hasta 1698, cuando un cambio en la ley abrió el comercio africano a todos los comerciantes ingleses. Los esclavos eran mantenidos en condiciones desoladoras en los barcos y sufrieron deshidratación, disentería y escorbuto. Más de 20.000 murieron durante los viajes trasatlánticos y sus cuerpos fueron arrojados por la borda.

ESTATUA DE GUILLERMO III EN KENSINGTON

Tras el intercambio con Colston, deseoso de alejarse de su incómodo y húmedo palacio en el Whitehall de Londres, el rey pagó alrededor de £ 20.000 en el verano de 1689 por una hermosa casa, ubicada en campos y prados, que era propiedad del conde de Nottingham, y luego gastó otras £ 92.000 para que el arquitecto Sir Christopher Wren la ampliara hasta convertirla en un palacio. Según Lucy Worsley, un tercio de las antiguas propiedades reales, incluido Kensington, estarían vinculadas al dinero generado por el comercio entre el siglo XVII y la Ley de Comercio de Esclavos de 1807.

Prohibido estrictamente copiar completa o parcialmente los contenidos de MONARQUIAS.COM sin haber obtenido previamente permiso por escrito y sin incluir el link al texto original. Puede encontrarnos en Facebook o Instagram.