Secretos Cortesanos

Soledad, complejos y dislexia: historiador descubre la difícil infancia de Olav V de Noruega


Obligado a comportarse como un “noruego”, el joven príncipe hizo lo que pudo para evitar leer y escribir en la escuela.

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El historiador noruego Tore Rem obtuvo acceso a los archivos personales del rey Olav V (1903-1991) para revelar detalles hasta ahora desconocidos sobre los primeros años de vida del hombre que durante sus 33 años en el trono sería conocido como el Folkekongen o “el rey del pueblo”. Bautizado como Alejandro, príncipe de Dinamarca, llegó desde Copenhague hasta Oslo a la edad de dos años, en 1905, cuando su padre, el rey Haakon VII (ex príncipe Carlos de Dinamarca), fue elegido rey de Noruega. Junto con su madre, la reina Maud, nacida en Inglaterra, los tres se mudaron a un país desconocido: para Alejandro fue un cambio enorme, y el cambio de su nombre por Olav, que sonaba más noruego, fue la principal de esas transformaciones.

“Olav era un extraño y creo que estaba muy solo. La familia llegó al país sin ninguna conexión y él era hijo único. Esto se vio reforzado por crecer en una casa rígida, rodeada solo de adultos y sin compañeros de juegos”, dice Tore Rem. En palacio, la pequeña familia real noruega hablaba inglés y Rem se pregunta si esta puede ser una de las razones de los conocidos problemas del pequeño heredero con la lectura y la escritura: cuando comenzaba a aprender a hablar en danés, se le enseñó a hablar en noruego y, a la vez, sus padres se comunicaban en inglés, la lengua materna de la reina Maud.

El biógrafo escribe que el príncipe Olav tenía diez años y escribía cartas que eran muy difíciles de descifrar. Esto provocó complejos y llegó a negarse a volver a escribir. Su maestro decía que el hijo de los reyes que estaba muy por abajo de sus compañeros en lectura y escritura. “Al mismo tiempo, buscó todo tipo de excusas para alejarse de estas materias en la escuela”, escribe Rem. “Los problemas también se vuelven muy claros durante los estudios en Oxford en Inglaterra. Los informes de los profesores muestran que luchó mucho. No entendían por qué deletreaba correctamente una palabra una semana y completamente mal la siguiente”, dice.

Esto sucedió en un momento en que existía un conocimiento limitado sobre la dislexia. “Esto llevó a que algunas personas pensaran que era un vago, algunas personas pensaron que era un estúpido. Experimentó otra forma de vergüenza. Y fortaleció una forma de timidez que tenía en su juventud y adultez”, dice Rem. Las dificultades del lenguaje lo caracterizarán durante toda la vida del futuro rey. “Lo que me ha llamado la atención es lo que deben haber significado para él estos desafíos. Estaba condenado a una vida en público y luego tuvo esta desventaja, que fue significativa. Se nota sobre todo cuándo debe dar discursos de manuscritos”, dice Rem citado por la cadena NRK.

El autor asegura que en un principio la dislexia le provocó modestia y timidez al príncipe, que se mostraba muy nervioso ante este tipo de eventos, donde tenía que dar discursos escritos. “Eventualmente mejoró, pero nunca escapó de los manuscritos en los discursos de Año Nuevo. A veces, sucedía que se detenía, hacía un énfasis incorrecto o tropezaba con las palabras”. Su situación es muy parecida a la de su primo hermano, el rey Jorge VI de Inglaterra, joven tímido criado en un entorno estricto que superó sus dificultades del habla gracias a la ayuda de su esposa, la reina Isabel.

Tenía que parecer “noruego”

Tore Rem escribe además que el príncipe Olav se enfrentó a la difícil tarea de ser lo más “noruego” posible en un momento en que la monarquía era una institución frágil en Noruega. Si bien el rey Haakon y la reina Maud se adaptaron muy fácilmente a la vida noruega, su hijo enfrentó muchas dificultades. Pero según el autor, la iniciación en los deportes de invierno fue una de las mejores cosas que le pudo pasar al joven Olav: “Lo veo como un rescate de la tarea escolar. Se lanza a los deportes, especialmente al salto de esquí. El gran clímax es cuando en 1922 salta en Holmenkollen”, una zona montañosa en las afueras de Oslo que se convirtió en el área recreativa de esquí por excelencia desde finales del siglo XIX.

DATOS SOBRE EL REY OLAV V. Nació el 2 de julio de 1903 en Appleton House en Inglaterra, fue bautizado como Alexander Edward Christian Frederik y fue Príncipe de Dinamarca. Hijo del entonces príncipe Carl y la princesa Maud. Tenía dos años cuando su padre se convirtió en rey de Noruega, el rey Haakon VII, en 1905. El príncipe Alejandro se convirtió en príncipe heredero Olav. Se casó con su prima, la princesa sueca Märtha en la catedral de Oslo el 21 de marzo de 1929. Tuvieron tres hijos: la princesa Ragnhild, la princesa Astrid y el príncipe Harald (actual rey de Noruega). Su esposa, la princesa heredera Märtha, murió en 1954 y nunca se volvió a casar. Se convirtió en rey el 21 de septiembre de 1957 cuando murió el rey Haakon VII. Murió el 17 de enero de 1991 y fue sepultado en la Fortaleza de Akershus (Oslo).