Conversaciones

“La princesa Mercedes se plantó con una voluntad de acero para defender al hombre que amaba”


La periodista española Almudena Martínez-Fornés, autora de un libro sobre María de las Mercedes y María Teresa de Borbón, afirma que las hijas de Alfonso XII educación muy exigente pero, a la vez, “crecieron enclaustradas en la atmósfera asfixiante” de un palacio real “entristecido por el luto, aisladas de otros niños de su edad y sometidas al férreo control de su madre”. “La vida de las niñas giraba en torno a la de su hermano menor, Alfonso, que había nacido”, dijo la autora, quien participó de Conversaciones con Secretos Cortesanos con motivo del 140 aniversario del nacimiento de la princesa Mercedes.

Princesa de Asturias, Mercedes nació el 11 de septiembre de 1880 y fue la primera hija de Alfonso XII y María Cristina de Habsburgo. Dos años más tarde nació su hermana, María Teresa, y el padre de ambas falleció cuando eran apenas unas niñas. Las hermanas del rey Alfonso XIII tuvieron una vida privilegiada aunque “enclaustrada en la atmósfera asfixiante” de la corte de María Cristina, dice Martínez-Fornés, quien detalla que la reina “fue mucho más exigente con sus hijas que con su hijo”. Contrario a la tradición, la autora afirma que Mercedes tuvo la buena fortuna de casarse “por amor” después de haber desafiado la autoridad materna.

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—Se sabe que la corte de María Cristina era muy estricta, piadosa, carente de diversiones ¿qué puedes decirme sobre la infancia de Mercedes y su hermana?

—La Princesa Mercedes y la Infanta María Teresa se quedaron huérfanas de padre cuando tenían cinco y tres años, y a partir de ese momento crecieron enclaustradas en la atmósfera asfixiante de aquel Palacio Real, entristecido por el luto, aisladas de otros niños de su edad y sometidas al férreo control de su madre, la Reina María Cristina. La vida de las niñas giraba en torno a la de su hermano menor, Alfonso, que había nacido Rey.

MERCEDES, PRINCESA DE ASTURIAS, Y DON CARLOS DE BORBÓN-DOS SICILIAS

¿Es cierta la afirmación que hace muchos sobre que la reina María Cristina no se ocupó de educar a Mercedes para ser reina a pesar de ser la presunta heredera prácticamente durante toda su vida?

—No. La Reina María Cristina había recibido de niña una exigente educación austriaca, muy por encima de la que se impartía en España a las mujeres en aquella época, y quiso que sus hijas recibieran una formación similar. Para ello, contó con la ayuda de institutrices extranjeras, como fueron la baronesa de Basilly, una dama austriaca de gran talento y cultura; la británica miss Etta Hugues y la también austriaca mademoiselle Paula Czerni, que, ayudadas por escogidas profesoras, se ocuparon de la formación de las dos hermanas. Yo creo que la Reina fue mucho más exigente con sus hijas que con su hijo, el Rey, al que educó entre “lisonjas y adulaciones”, según Romero Robledo. De hecho, la educación del Rey motivó agrios debates políticos en aquel momento.

—¿Se puede decir que su matrimonio con el príncipe don Carlos fue por amor, como se difundió en su época? ¿Qué tanto hay del deseo de Mercedes de ser “libre” de su madre?

—Fue una boda por amor, sin ninguna duda. Mercedes, que aparentemente era dócil y sumisa, se plantó con una voluntad de acero para defender al hombre que amaba frente al rechazo de los políticos, que se oponían frontalmente a ese matrimonio y pusieron en contra a la opinión pública. De hecho, la boda se celebró en el Palacio Real en medio de fuertes protestas ciudadanas contra el enlace y hubo que declarar el estado de guerra para garantizar la seguridad de los novios. Por todo ello, no hubo Te Deum en los Jerónimos ni el tradicional recorrido del cortejo nupcial por las calles de Madrid. Creo que nunca hubo tanto rechazo contra una boda real. Por otra parte, esa boda no liberaba en absoluto a la Princesa de la influencia de su madre, pues los recién casados siguieron viviendo con ella en el Palacio Real.

Almudena Martínez-Fornés es corresponsal de ABC en la Casa Real desde 2002 y autora de “Las hijas de Alfonso XII. El trágico destino de dos hermanas huérfanas que se casaron por amor” (Esfera de los Libros, 2015)

—¿Qué sucedió con los hijos de la princesa Mercedes y su viudo, que es el abuelo del rey Juan Carlos? ¿Por qué él continuó siendo parte de la casa real?

—Tras la muerte de la Princesa Mercedes, su hijo Alfonso se convirtió en Heredero de la Corona, y Carlos, el viudo, se quedó en el Palacio Real como Príncipe viudo consorte y padre del Heredero. Si el Rey moría sin descendencia, su hijo sería proclamado Monarca y Carlos tendría que ser Regente hasta su mayoría de edad. Poco después de la muerte de Mercedes, Carlos se enamoró de la Princesa Luisa de Orleans, pero esperó a que el Rey tuviera descendencia para casarse con ella. Carlos había tenido tres hijos con la Princesa Mercedes (el segundo murió a los dos años) y tuvo otros cuatro con Luisa. Muchos años después, con la Familia Real en el exilio, la quinta hija de Carlos, María de las Mercedes, contrajo matrimonio con el quinto hijo del Rey Alfonso XIII, Don Juan de Borbón, Príncipe de Asturias, y tuvieron un hijo que con el tiempo restauró la Monarquía en España y reinó como Juan Carlos I.

—¿Qué encuentras de especial en la princesa como para haber estampado su vida en tu libro? ¿Hay algo sobre ella que no te haya preguntado y desees contarme?

—Tanto la Princesa Mercedes como la Infanta María Teresa eran dos desconocidas, cuyas vidas han sido eclipsadas por el protagonismo arrollador de su hermano, Alfonso XIII, a pesar de los acontecimientos excepcionales que vivieron. Mercedes debió haber sido proclamada Reina en el momento que murió su padre, Alfonso XII. Sin embargo, María Cristina anunció que estaba embarazada y, en un hecho sin precedentes, se dejó a España cinco meses sin Rey, a la espera del parto, ante la posibilidad de que naciera un varón. Las dos hermanas protagonizaron una etapa muy convulsa de la historia de España que merece ser conocida.

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