La Carroza Dorada de los reyes de Holanda: historia de un símbolo controvertido desde su origen


Data de 1898 y fue un regalo de los habitantes de Ámsterdam a la reina Guillermina cuando ascendió al trono a los 18 años. En 2021 será expuesta en el Museo de Ámsterdam.

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El dibujo de una mujer blanca rodeada de personas negras que ponen regalos en sus pies es parte de la decoración de la “Carroza Dorada” (Gouden Koets, en neerlandés), reminiscencias racista por las que los reyes Guillermo Alejandro y Máxima de Países Bajos dejarán de utilizarla definitivamente. El llamado “Tributo de las colonias” ha sido muy criticado en los últimos años y algunas personas han pedido que sea eliminado. Pero el rey Guillermo Alejandro aseguró que no lo harán por ser una imagen que “forma parte del patrimonio cultural neerlandés”.

El antiguo coche antiguo se utilizaba en el recorrido de los monarcas por la ciudad de La Haya durante el tercer martes de cada septiembre y uno de los días más importantes en la política de Países Bajos, también conocido como el Prinsjesdag. En esta fecha se hace la apertura de un nuevo curso, con un discurso pronunciado por el monarca para describir la política oficial para el año. El Servicio de Información del Gobierno informó en un comunicado que la Carroza Dorada será “cedida temporalmente” para la exposición “Coche Dorado, Regalo de Ámsterdam” que organiza el Museo de la capital neerlandesa y que está prevista para junio de 2021.

La carroza data de 1898 y fue un regalo de los habitantes de Ámsterdam a la reina Guillermina cuando ascendió al trono a los 18 años. Cuando la construcción del carruaje se encontraba en marcha, un panfleto, Louis Maximiliaan Hermans, activista socialista en la capital, pidió a sus compañeros de la ciudad que boicotearan las tiendas que ayudaron a recaudar dinero para colaborar. Hermans señaló la amarga pobreza de la ciudad: “Cuando en un hogar la mayoría de los miembros están en necesidad”, escribió, “a nadie se le ocurrirá ofrecer un regalo precioso a una persona que no necesita nada”. Además: ¿qué hará Guillermina con un carruaje? En verdad, la señora posee alrededor de ciento cincuenta de estos vehículos”, escribió Hermans, quien también estaba molesto por la mercadería conmemorativa que había en las tiendas con motivo de la coronación, como “puros malolientes”.

Los holandeses que impulsaron la iniciativa quisieron que el carruaje enfatizara un carácter puramente patriótico: el lino para las almohadas de los asientos procedía de Zelanda, el cuero para las correas de transporte para la cabina era fabricado en Brabante. También participaron los territorios holandeses de ultramar: la madera de teca de la que se hizo la construcción había sido transportada desde Java; el marfil para los adornos llegó desde Sumatra. Los niños del orfanato de Burgerweeshuis, actual ubicación del Museo de Ámsterdam, ayudaron a bordar las almohadas del carruaje.

Guillermina, quien ascendió al trono al morir su padre pero bajo la regencia de su madre por ser menor de edad, recibió el carruaje en 1898, aunque tampoco lo utilizaría de inmediato. Pasarían tres años, hasta su matrimonio con el duque Enrique de Mecklemburg-Schwering en 1901, hasta que la reina hiciera su primer paseo público a bordo del carruaje dorado. Después de eso, solo sería utilizado una vez por año, en la apertura de los Estados Generales en La Haya, y en las bodas de su nieta, la princesa Beatriz en 1996 y de su bisnieto, Guillermo Alejandro, en 2002. La propia Guillermina, que consideraba el carruaje un enorme exceso, consideró guardar el vehículo en el Rijksmuseum unas cuantas veces, temiendo que fuera visto como una provocación al pueblo. Muchos holandeses preferirían ver a su soberano en bicicleta que saludar desde un carruaje con una grandeza casi oriental.