Conversaciones

César Cervera Moreno: “Hay muy pocos reyes de la Casa de Borbón de los que se pueda hacer un balance completo positivo”


El periodista español César Cervera Moreno considera que dentro de la Casa de Borbón reinante en España “hay muy pocos reyes de los que se pueda hacer un balance completo positivo”, pero destacó el acertado instinto de supervivencia y de “reinvención” del que los sucesivos monarcas han hecho gala para “desvincular los pecados y errores del pasado de los del presente”.

Autor del libro “Los Borbones y sus locuras” (ed. La Esfera), rescata del árbol generalógico a Carlos III y Alfonso XII, al que define como un “rey excepcional… que, aunque murió muy joven, puso los cimientos de uno de los periodos de mayor estabilidad económica y política en la historia reciente de España”. “Fue tan amante de las noches festivas y de las relaciones furtivas como su madre, aunque a él se le juzgó con menor severidad”, relata. “Tan etílico regresaba en una ocasión que pidió ayuda a un amable viandante o sereno, esto no quedó claro, para que le indicara la dirección de su palacio. Frente al Arco de la Armería, el rey se volvió hacia su salvador y le agradeció su servicio: “Alfonso XII, aquí en palacio me tiene usted”. A lo que replicó el hombre con sarcasmo: ‘Pío IX, en el Vaticano, a su disposición'”.

En #ConversacionesConSC, César Cervera me dijo que de la genealogía borbónica destaca a “tres reinas españolas que brillaron con luz propia y que salvaron con su mano la prosperidad de todo el reinado”: “Una de ellas es sin duda Isabel de Farnesio, que tuvo que soportar la fase más dura de la enfermedad de su marido, que sufría graves desórdenes mentales, y fue una extraordinaria gobernante. Bárbara de Braganza, muy inteligente y culta, fue el complemento perfecto para Fernando VI, al que la cabeza también le fallaba. La tercera que destacaría es María Cristina de Habsburgo, que al fallecimiento de Alfonso XII tuvo que llevar personalmente las riendas de la Restauración”. Entre todas ellas, el autor encuentra como en común “que cuanto más discretas y menos personalidad han mostrado, al menos en apariencia, mejor ha quedado su recuerdo”. “Las tres que he mencionado se llevaron grandes insultos por mostrar sus ambiciones políticas, lo cual no es ningún crimen, y menos cuando ellas tenían talento de sobra para mandar”, agregó.

Felipe V, Luisa Isabel de Orleáns, Fernando VI… ¿verdaderamente los primeros Borbones españoles estaban locos? El autor dice: “En el siglo XVIII la locura procede de los problemas para adaptarse a la cultura y costumbres españolas de una serie de gobernante que venían, de serie, con enfermedades mentales, lo que se suele catalogar en un sentido amplio como «vapores melancólicos». Felipe V oscilaba entre momentos de euforia y otros de depresión, sin puntos intermedios, y acabó su vida completamente loco, creyéndose a veces una rana y otras que estaba muerto. En el caso de Luisa Isabel, casada con Luis I, lo que mostró es los síntomas propios de un desorden límite de la personalidad, que le hizo cometer las mayores extravagancias en la corte: desde emborracharse a diario, ir desnudándose por palacio o despedir a los embajadores con sonoros eructos. Fernando VI resulta aún hoy un misterio psiquiátrico. Parece que la muerte de su esposa, los vapores heredados de su padre y un posible traumatismo le desquiciaron por completo. Murió tras un año de total desgobierno, «el año sin rey», más por desnutrición y pena que por la enfermedad en sí. La locura de los siguiente Borbones, los del siglo XIX, no fue clínica, sino que estuvo relacionada con un afán de autodestrucción desmesurado que tuvo a liberales, monárquicos y republicanos fascinados por igual. ¿Por qué ese interés en complicarse tanto la existencia?”.

Lea la primera parte de la entrevista: “Los tiempos cambiaron, pero los Borbones no fueron capaces de cambiar con ellos”