Familia Real Britanica

Isabel II, socialmente aislada con su esposo y los 25 fantasmas del castillo de Windsor


Ubicado a 40 kilómetros de Londres, Windsor no solo es la residencia favorita de la reina, sino también la residencia real más “embrujada”.

La reina británica, Isabel II, se encuentra actualmente aislada en el Castillo de Windsor con el príncipe Felipe a causa de la pandemia del coronavirus, pero podrían tener algunos compañeros de confinamiento bastante espeluznantes. Se dice que el Castillo de Windsor, ubicado a unos 40 kilómetros de Londres, no solo es la residencia favorita de la monarca, sino también la residencia real más “embrujada” con hasta 25 fantasmas reportados a lo largo de la historia. Incluso la propia reina, junto con su hermana Margarita, afirmaron haber visto el espectro de la reina Isabel I, fallecida en 1603.

Según el sitio web turístico Visit Britain, se afirma que la figura fantasmal de Isabel Tudor “a menudo se ve en la biblioteca” y “sus pasos se pueden escuchar en las tablas desnudas del piso, antes de que aparezca su presencia llamativa”. Otro fantasma que se dice que habita en el famoso castillo es el “rey loco” Jorge III, quien reinó casi 60 años entre 1760 y 1820. Algunos testigos dijeron que han visto su fantasma “mirando con nostalgia fuera de la habitación debajo de la biblioteca, donde estuvo confinado durante sus varios episodios de demencia”.

En Windsor, fortaleza normanda construida por el rey Guillermo el Conquistador hace más de 900 años, vivieron desde entonces todos los monarcas. Allí, Jorge III fue recluido durante los muchos años en los que fue víctima de los ataques de demencia, y también su nieta, la reina Victoria, se escondió de la vista pública tras el golpe devastador que sufrió con la muerte de su marido, el príncipe Alberto, fallecido en el mismo castillo. Isabel II y la princesa Margarita compartieron el confinamiento tras sus murallas durante los años de la Segunda Guerra Mundial. Una veintena de reyes y reinas están sepultados en la capilla real de San Jorge.

Windsor ha sido testigo también del horror. A su interior llegó una noche de intensa nevada, la del 7 de febrero de 1649, el cadáver de Carlos I de Inglaterra, Escocia e Irlanda, decapitado por los partidarios de Oliver Cromwell. En un gesto compasivo que le honra, este líder revolucionario permitió que la cabeza del rey se cosiera a su cuerpo para que su familia pudiera rendirle los debidos respetos al darle sepultura en la cámara acorazada del también rey Enrique VIII, en la capilla.

Otro fantasma que se dice que ronda el castillo es el del rey Enrique III, a quien se ha escuchado “cojear” en los claustros del decanato, ubicado cerca de la histórica capilla de San Jorge. Se dice que a veces se puede escuchar el “sonido de su pierna ulcerada golpeando el suelo mientras camina”, dice el mencionado sitio. Mientras tanto, en los terrenos del Windsor Great Park muchas personas dijeron haber visto al espeluznante fantasma de Herne, que era un cazador de Ricardo III, fallecido hace 800 años. La leyenda cuenta que aquellos que se topan con su espíritu serán golpeados por la desgracia.

Nadie sabe cuándo volverá Isabel II -de 94 años- a Londres. A pesar de los planes del gobierno del Reino Unido para comenzar a aliviar gradualmente las restricciones de bloqueo y distanciamiento social para mitigar los efectos del nuevo coronavirus, la monarca permanecerá en autoaislamiento “durante meses” junto a su esposo a Felipe -quien cumplirá 99 años el 10 de junio- en Windsor rodeada de un reducido grupo de asistentes y empleados que cumplen la misión de proteger a la anciana pareja de un posible contagio por coronavirus.

El regreso a los compromisos públicos podría considerarse inseguro para Isabel II, quien suspendió todos los compromisos públicos -incluidos los más importantes de la agenda real- en medio de la pandemia, residiendo ininterrumpidamente en Windsor desde el pasado 19 de marzo, una semana después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara que el coronavirus se había convertido en una pandemia sin control. La casa real cree poco probable que parece que a la reina se le permita regresar a sus actividades públicos normales en el futuro inmediato.