El discurso completo del rey Jorge VI al finalizar la guerra hace 75 años: “Al defendernos, defendíamos la libertad de todo el mundo”


Hace 75 años, el 8 de mayo de 1945, el monarca británico pronunció desde el palacio de Buckingham el discurso más importante de su reinado, anunciando el final de la II Guerra Mundial: “Alemania, que arrastró a la guerra a Europa entera, ha sido finalmente vencida”.

A continuación el mensaje completo:

“Hoy damos gracias a Dios por un gran acontecimiento. Hablando desde la ciudad más antigua del Imperio británico, castigada por la guerra, pero ni un sólo momento abatida o desalentada, hablando desde Londres, os pido que os unáis a mí en este acto de acción de gracias. 

“Alemania, que arrastró a la guerra a Europa entera, ha sido finalmente vencida. En el Lejano Oriente aún tenemos que combatir contra los japonesesque son decididos y crueles adversarios. Para ello emplearemos nuestra máxima resolución y todos los recursos de que disponemos. Pero en esta hora, cuando la terrible sombra de la guerra se ha alejado ya de nuestra Patria y de nuestros hogares de estas islas podemos, al fin, hacer una pausa para dar gracias a Dios y dedicarnos después a las tareas que nos aguardan en el mundo entero como consecuencia de la paz en Europa.

Primero, recordemos a los que nunca volverán, su constancia y su valor en el combate, su sacrificio y su decisión ante un enemigo implacable; recordemos a todos los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas que han dado su vida por la Patria. Hemos llegado al final de nuestras tribulaciones, pero ellos no están con nosotros para regocijarnos. Después, saludemos con toda gratitud y orgullo a la multitud de combatientes que nos han traído la victoria. No puedo medir la magnitud del servicio rendido por cada uno de ellos, pues en el esfuerzo total de guerra, todos llegan a la misma y noble altura y todos están dedicados al mismo fin común. Con armas o sin ellas, vosotros, hombres y mujeres de Inglaterra, habéis luchado, habéis progresado y habéis resistido hasta el máximo. Nadie lo sabe mejor que yo, vuestro Rey, y por eso doy las gracias de todo corazón a quienes con tanta valentía empuñaron las armas en tierra, mar y aire, y a los paisanos que, compartiendo mutuamente sus múltiples cargas, han seguido adelante sin vacilación y sin quejas.

“Con estos hechos presentes en nuestra mente, reflexionamos que ha sido lo que nos ha sostenido casi durante seis años de sufrimientos y peligros. El reconocimiento de que todo estaba en juego: nuestra libertad, nuestra independencia y nuestra propia vida o existencia como nación; pero también sabíamos que al defendernos, defendíamos la libertad de todo el mundo, que nuestra causa no sólo era la de la nación ni la de su Imperio y comunidad de naciones, sino la del mundo entero, la de todas aquellas tierras donde se ama la libertad y ésta va acompañada por el respeto a la ley.

“En las horas más tenebrosas sabíamos que los pueblos de Europa, aislados y esclavizados, tenían su mirada fija en nosotros, sus esperanzas eran las nuestras y su confianza confirmaba nuestra fe. Sabíamos que si desmayábamos o fracasábamos se haría pedazos la última barrera que había en el mundo contra la tiranía. Pero no desmayamos ni fracasamos; conservamos nuestra fe en nosotros mismos y en nuestros conciudadanos, y mantuvimos la fe y la unidad con nuestros grandes aliados. Esa fe y esa unidad nos han llevado a la victoria, a pesar de haber atravesado peligros que en algunos momentos parecieron abrumadores.

“Por lo tanto, tengamos la misma confianza en nuestra misión cuando se trate de afrontar las tareas que nos reserva el futuro. Aún nos esperan duros trabajos en la reconstrucción de nuestra Patria para enmendar los destrozos de la guerra y en nuestra contribución para reconstruir y mejorar un mundo en ruinas.
“Esta misión recae sobre nosotros en un momento en que hemos dado todo lo mejor que teníamos. Durante más de cinco años nuestro corazón, nuestro cerebro, nuestros nervios y nuestros músculos han estado orientados hacia la labor de derribar la tiranía nazi. Ahora, fortalecidos por nuestro éxito, iniciamos la tarea de acabar con nuestros últimos problemas. La Reina y yo nos damos perfecta cuenta de las penalidades que ha sufrido el pueblo inglés en toda la comunidad británica y en su Imperio. Nos sentimos orgullosos de vosotros. Nos consuela mucho el pensar que los años de oscuridad y de peligro en que crecieron los niños de nuestra Patria, han terminado, gracias a Dios. Si hubiésemos fracasado, nuestros sacrificios habrían sido vanos.

“Por lo tanto, en este día de justo triunfo y profunda tristeza, dediquémonos por un momento a reflexionar; mañana, volvamos da nuevo al trabajo, resueltos, como nación, a no hacer nada indigno de los que murieron por nosotros y a convertir el mundo en lo que ellos hubieran deseado para sus hijos y para nosotros.Esta es la tarea a que nos obliga el honor. En la hora de peligro, pusimos nuestra causa en manos de Dios y Él fue nuestra fuerza y nuestro escudo. Démosle gracias por sus mercedes y en esta hora de victoria encomendemos nuestras tareas y nuestros cuerpos a Él”.