Los duques de Cambridge: en pandemia, “lo esencial es no descuidar nuestro estado mental”


Ambos revelaron que ellos mismos están viviendo esta insólita condición “entre altibajos, como tantas otras familias”.

El contexto extremo que provoca el coronavirus -estrés de pareja y familiar, ansiedad, soledad son solo algunos de los efectos colaterales del coronavirus- afecta y preocupa también a la realeza. El príncipe Guillermo de Gran Bretaña y su esposa Catalina, duquesa de Cambridge, muy activos en acciones de beneficencia destinadas a la salud mental, hablaron sobre el tema con la BBC “a corazón abierto”. Ambos revelaron que ellos mismos están viviendo esta insólita condición “entre altibajos, como tantas otras familias” menos privilegiadas.

En primera línea desde hace tiempo para promover una mayor concientización sobre problemas psíquicos, Guillermo -segundo en línea de sucesión al trono- se dijo preocupado por la “creciente necesidad” de ayuda y apoyo mental en estas semanas de cuarentena, destinadas a prolongarse al menos hasta el 3 de mayo en todo el país, como estableció el jueves Downing Street. Su esposa compartió plenamente la alarma, invitando a no concentrarse exclusivamente en el bienestar físico en estos días de reclusión doméstica.

“Sin duda es importante seguir en movimiento, pero es igualmente esencial no descuidar nuestro estado mental, cultivando cuanto se pueda el contacto con las personas más cercanas. Incluso un llamado o un chat online pueden hacernos sentir menos solos”, explicó la duquesa. “Debemos evitar que haya personas olvidadas, ninguno de nosotros es un superhombre, agregó la duquesa, evocando la necesidad de “elaborar las emociones”.

Las mismas que los duques buscan filtrar para sus tres hijos cuyo cuidado cotidiano, confiesan desde la residencia campestre de Sandringham, donde se aislaron, a “trabajosa” en un régimen educativo más bien rígido. “No están de vacaciones. Siguen las lecciones escolares a distancia y los ayudo a hacer la tarea”, contó la duquesa con un toque de severidad “old british”. De todos modos, no olvidó a los “ancianos” de la casa Windsor: desde la inoxidable reina Isabel, próxima a los 94 años, hasta el príncipe Felipe, de 98, y el heredero Carlos, de 71, contagiado y luego curado. Una experiencia que Guillermo, “agradecido” al Servicio Sanitario Nacional (NHS), vivió desde la perspectiva de un hijo: primero “preocupado”, y luego convencido de que “si había alguien capaz de derrotar al virus, era él”.

Como sea, el avance del virus en Gran Bretaña aún no baja la curva, 847 en las últimas 24 horas, solo en 24 horas, lo que mantiene al país en números récord para Europa. El total de víctimas alcanza a 14.576 y los contagios diagnosticados superan los 108.000, con una curva de aumento en torno a los 5.500. Números que pusieron bajo presión al gobierno tory frente a la Comisión de Sanidad en la Cámara de los Comunes, convocada hoy en videoconferencia tras varias semanas de “tregua” que coincidieron con unas prolongadas vacaciones de Pascua. El ministro Matt Hanckok tuvo que responder al fuego cruzado, opositor y propio, sobre las dificultades del Reino: el número de muertos “olvidados” en las casas de reposo, los retrasos en los tests y la perdurable carencia de protección para médicos y enfermeras en primera línea de batalla.