Países Bajos

Koninklijke Wachtkamer: las estaciones ferroviarias holandesas tienen lujosas salas de espera para la familia real


Una historiadora ayuda a turístas y fans de la realeza a conocer estas salas VIP, de exquisita estructura, que utilizaron los Orange a través de varias generaciones.

Por S.C.

En la Estación Central de Ámsterdam cuenta una sala de espera exclusiva para la familia real holandesa y “casi ningún viajero sabe lo que se oculta detrás del enrejado dorado de la entrada en el andén 2B”, explica Paula van Dijk, una historiadora de arquitectura y arte que a sus 70 años organiza visitas guiadas a la Koninklijke Wachtkamer, la “Sala de Espera Real”.

Según relata en una entrevista a un períodico alemán, la primera mitad del siglo XIX el rey Guillermo I invirtió grandes sumas en la construcción de vías férreas y en la Compañía de Ferrocarriles Holandesa, una de las predecesoras de la actual compañía de ferrocarriles Nederlandse Spoorwegen. Obra del arquitecto Pierre Cuypers, los planes para la nueva estación ferroviaria de Ámsterdam, que se comenzó a construir en 1875, incluían una sala de espera para los regentes de Holanda. Tenía incluso con una entrada techada para el carruaje real. 

Estación de La Haya. Foto: cultureleagenda-nl
Estación de La Haya. Foto: denhaag.com
Estación de Amsterdam. Foto: spoorwegmuseum.nl

“La Koninklijke Wachtkamer es más una sala que una cámara, y su interior fue diseñado por el pintor decorativo austriaco Georg Sturm”, explica el períodico alemán Die Welt. “Las pinturas de las paredes muestran escenas de la mitología griega, las mullidas alfombras con el monograma color naranja de la casa real amortiguan cada paso”.

Pero la sala de espera real de la Estación Central de Ámsterdam no es la única en Holanda, ya que la segunda estación más importante de La Haya, Den Haag HS, y la estación de la ciudad de Baarn, cerca de Utrecht, también cuentan con salas para uso privado y exclusivo de la familia real, informa Culturele Agenda. “La sala de espera en Baarn es muy pequeña, lo que corresponde al tamaño del edificio de la estación”, señala Paula van Dijk citada por Die Welt.

La historiadora explica que las residencias reales —el Palacio Soestdijk y el palacete de Drakensteyn— se encuentran en el distrito de Baarn, de ahí que es muy posible que la familia real emprenda un viaje desde esa estación. Aficionados al ferrocarril y a la aristocracia muestran un interés particular en las salas de espera reales y precisamente en La Haya pueden seguir las huellas de la Casa de Orange en una caminata que dura dos horas e incluye visitas al Parlamento y el Palacio Noordeinde.

Estación de Baarn. Foto: opdeheuvelrug
Estación de Amsterdam. Foto: Flory Jansen
Estación de Baarn. Foto: utrechtaltijd.nl

La Sala de Espera Real de la estación de La Haya, inaugurada junto con el edificio en 1843, abre esporádicamente sus puertas a visitas del público. Construida en estilo neoclásico, la estación con su techo arqueado es considerada hoy en día uno de los edificios más bellos de este período en La Haya. “Algunos también la llaman la catedral de la tecnología”, explica van Dijk, quien explica que desde esta estación salía la familia real rumbo a sus vacaciones de invierno en la región austriaca de Lech am Arlberg.

Los vagones del tren que utilizaba la familia real holandesa se exhiben ahora en el Museo del Ferrocarril de Utrecht. La entonces reina Juliana (1909-2004) y el príncipe Bernardo (1911-2004), abuelos del actual rey, viajaban con sus sirvientes en los vagones salón SR 8 y SR 9. Por razones de seguridad, la práctica de estos viajes en tren se ha vuelto muy rara y la última vez que Guillermo Alejandro y la reina Máxima viajaron en ellos fue en 2017. El actual vagón sala SR 10 está bien aparcado y asegurado en un almacén secreto de los ferrocarriles holandeses, pero siempre está listo para ser utilizado.