Familia Real de Luxemburgo

Un informe del gobierno sobre María Teresa de Luxemburgo podría causar una crisis y una sorpresiva abdicación


El primer ministro quiere saber qué poderes tiene la Gran Duquesa en las decisiones internas de la corte.

Por Darío Silva D’Andrea | @dariosilvad

La revista Lëtzebuerger Land de Luxemburgo publicó un artículo sobre que devela el supuesto comportamiento “avasallante” de la gran duquesa María Teresa, consorte del soberano de Luxemburgo. Según el periodista Pol Schock, la inminente publicación de un informe del exfuncionario de la casa gran-ducal, Jeannot Waringo, “podría llevar a la institución de la monarquía luxemburguesa a una grave crisis”.

En el artículo de Schock, titulado “Voto de silencio en la corte” se alega que nadie se atreve a enfrentarse a la gran duquesa María Teresa, desde el personal y el mariscal de la Corte hasta el propio gran duque Enrique, jefe de estado de esa nación europea desde 2000. En otras palabras, afirmó que “la Gran Duquesa hace lo que quiere”.

Jeannot Waringo, un alto funcionario de la corte ya jubilado, actualmente está elaborando un informe que analiza las cuentas y la administración del personal de la casa gran-ducal a solicitud del primer ministro Xavier Bettel, informe que será presentado en las próximas semanas al gobierno y el parlamento. Un ex empleado real dijo a Reporter: “En caso de duda, la Gran Duquesa es la persona de contacto. También realiza entrevistas de trabajo, incluso con personal que no está subordinado personalmente a ella”.

María Teresa, nacida en La Habana (Cuba) en 1956, era la hija de una familia rica y de ascendencia española, propietaria de varios bancos y plantaciones azucareras, pero los bienes de la familia fueron incautados después de la Revolución castrista. En 1981, María Teresa contrajo matrimonio con el entonces príncipe heredero Enrique, junto a quien tuvo cinco hijos y ascendió al trono el 7 de octubre de 2000.

La revista luxmburguesa Reporter había publicado anteriormente que alrededor de treinta empleados, un tercio del personal, renunciaron a la Corte desde 2015 y que se esperan más salidas de la Corte Gran Ducal, que es financiada directamente por el presupuesto del Ministerio de Estado. Los costos de personal ascienden a 11 millones de euros y representan el mayor porcentaje del presupuesto nacional.

Según reveló en agosto el diario Le Quotidien, una empleada de palacio llevó a la corte a la justicia después de ser despedida “injustamente” y de un empleado -que anteriormente había recibido una importante condecoración del palacio- y fue despedido “por mala conducta”. Finalmente el hombre se suicidó por no poder soportar la afrenta de un despido injusto.

Diversos informes indican que los problemas en Palacio emanan en gran parte de la gran duquesa consorte, quien supuestamente “siempre tiene la última palabra” sobre el funcionamiento de la Corte, según recaba el sitio web de la TV estatal, RTL. “Se dice que el personal debía anticipar cada deseo, apoyar su estado de ánimo y estar disponible para ella en todo momento”, indican.

En su artículo publicado este 17 de enero, la Lëtzebuerger Land afirmó que solo el primer ministro tiene el poder de enfrentar a la gran duquesa por lo que ordenó el informe a Waringo. “María Teresa disfrutaba discutiendo los eventos actuales en reuniones con el predecesor de Bettel, Jean-Claude Juncker, pero Bettel puso fin a esta tradición cuando llegó al poder. Según fuentes internas, esta decisión ha afectado la relación del gobierno con la Corte”, asegura Pol Schock.

El periódico semanal también especula sobre la posibilidad de la abdicación del gran duque Enrique tras la publicación de este “explosivo” informe, basado en fuentes internas del Palacio. Afirmó que el príncipe heredero Guillermo y su esposa, Estefanía, que esperan su primer hijo para abril de este año, están listos para asumir sus futuras responsabilidades como soberanos en una dinastía que ha gobernado interrumpidamente el pequeño país desde 1890.

La llegada de María Teresa al seno de la Casa de Nassau parece no haber sido fácil, especialmente por la oposición de su suegra, Josefina Carlota de Bélgica (consorte del gran duque Juan). Los cortesanos esperaban que Enrique siguiera la tradición de casarse con una alteza real europea y, si bien María Teresa cumplía los requisitos como una joven decente de una familia acomodada de ascendencia noble, faltaba el título y era cubana.

El público se mostró encantado con el anuncio del compromiso en 1980, pero aparentemente hubo una gran oposición dentro de la familia gran ducal. Si bien esto nunca se ha confirmado oficialmente, se rumoreaba en ese momento que el el príncipe Enrique incluso se ofreció a renunciar a su derecho al trono para poder casarse con María Teresa. La boda se celebró finalmente a principios de 1981 y sería el primer paso de María Teresa para convertirse en la primera soberana latinoamericana de la historia europea.

A pesar de que los grandes duques Juan y Josefina Carlota finalmente cedieron, María Teresa declaró en una entrevista de 2002 que ella y su suegra tuvieron una relación difícil desde el principio. Si bien dijo que su suegro siempre había sido un “hombre amable”, María Teresa declaró que no podía evitar las intrigas de su suegra en su contra. En la entrevista, para la cual María Teresa contó con el pleno apoyo de su esposo, incluso afirmó que Josefina Carlota había tratado de difundir rumores de que Enrique estaba engañando a su esposa cubana para que se divorciaran.